Los orígens

En las parroquias rurales de Gualaceo, en la Provincia del Azuay, el tejido siempre había sido parte de la vida cotidiana. Las mujeres tejían mientras caminaban, mientras cuidaban sus animales, mientras criaban a sus hijos — una destreza transmitida de abuelas a madres y de madres a hijas. Sin embargo, a pesar de su extraordinaria habilidad, casi ninguna controlaba el valor de su propio trabajo. Un sistema de intermediarios compraba sus tejidos a precios mínimos y los revendía en mercados nacionales e internacionales con importantes márgenes de ganancia, dejando a las artesanas en la pobreza y sin independencia económica.

A inicios de los años noventa, un grupo de profesionales del desarrollo — con el apoyo de la entidad de cooperación belga Fundación Sendas — comenzó a trabajar junto a estas mujeres para imaginar un modelo diferente: una cooperativa en la que las propias artesanas gestionaran la producción, negociaran directamente con los compradores y exportaran a mercados internacionales. En 1992, ese sueño se hizo realidad cuando el primer grupo de mujeres del área rural de Gualaceo se unió para formar Tejemujeres.

Crecimiento y resiliencia

El 22 de abril de 1997 la cooperativa obtuvo su personería jurídica como Cooperativa de Producción Artesanal Tejemujeres, con 35 socias fundadoras y aproximadamente 100 artesanas de las comunidades de Jumpirán, Laguán, Pagrin, Guazhalan, Gualaceo Centro y Uzhupud de Paute. En 1999 el Feriado Bancario provocó pérdidas importantes y la salida de algunas socias, pero la cooperativa sobrevivió y en 2000 alcanzó plena autonomía organizativa. En 2002 llegó el reconocimiento internacional con el premio Promover Servicios Empresariales con Equidad (CEPESIU, Quito), y para 2007 Tejemujeres registraba sus mayores niveles de ventas en mercados europeos — hasta que la crisis financiera global de 2008–2009 redujo drásticamente esa cartera de clientes.

A inicios de los años noventa, un grupo de profesionales del desarrollo — con el apoyo de la entidad de cooperación belga Fundación Sendas — comenzó a trabajar junto a estas mujeres para imaginar un modelo diferente: una cooperativa en la que las propias artesanas gestionaran la producción, negociaran directamente con los compradores y exportaran a mercados internacionales. En 1992, ese sueño se hizo realidad cuando el primer grupo de mujeres del área rural de Gualaceo se unió para formar Tejemujeres.

Hoy

Más de treinta años después de su fundación, Tejemujeres sigue siendo dirigida íntegramente por las mujeres que la conforman. Sus productos — prendas, accesorios y artículos decorativos tejidos a mano en lana y alpaca — se comercializan en su propio local en Gualaceo, tiendas de comercio justo en Quito y Cuenca, una tienda en línea y a través de alianzas internacionales. Sus socias continúan rotando en los cargos de liderazgo, garantizando que el conocimiento y las capacidades construidas a lo largo de tres décadas permanezcan en manos de la comunidad.

Tejemujeres no es simplemente un negocio artesanal. Es una demostración viva de lo que las mujeres rurales pueden construir cuando se les brindan las herramientas, la confianza y el espacio para liderar.

Premios ganado

2002

Concurso regional “Promover Servicios Empresariales con Equidad”
-CEPESIU, Quito

2002

Premio “Impacto en el empoderamiento de la mujer empresaria”

2002

Premio “Impacto en el empoderamiento de la mujer empresaria”

Testimonias de las socias

A few of our socias -tejedors who have been working with us for ages .

Laura Zhicay, 57 años




No tuve la suerte de estudiar, siempre dediqué mi tiempo completo a las labores y actividades de la casa junto a mi madre; cuando ingresé a la cooperativa encontré un segundo hogar, aprendí a leer y escribir, pero principalmente a valorarme como mujer.




Zoila Inga, 43 años




Ingresé a la Cooperativa a los 30 años, fui viendo este trabajo como una forma de ayuda en mi hogar, toda la vida he pensado primero en mi familia, mi alegría en Tejemujeres es que todo lo que nos proponemos lo conseguimos, he aprendido a ser mejor persona y proponerme metas para el futuro.



Mariana Quillay, 46 años

Formo parte de la Cooperativa, desde los 16 años, al principio era difícil porque tenía que hacer a la medida y bien hecha la chompa, como teníamos talleres de capacitación, entonces fui aprendiendo mucho más, luego pase a ser promotora del sector y seguíamos capacitándonos y salíamos a enseñar a nuevas compañeras, forme parte del Consejo de administración, y actualmente soy integrante del equipo de Control de Calidad y sigo tejiendo.